Despido procedente
¿Te han dado una carta de despido que habla de «procedente» y no sabes qué te queda? Un despido procedente es el que tiene una causa real y probada y respeta la forma que exige la ley.
Si es disciplinario, no hay indemnización; si es objetivo, te corresponden 20 días de salario por año trabajado. En los dos casos cobras el finiquito y, si cumples los requisitos de cotización, el paro. Y lo que diga la carta no es definitivo: tienes 20 días hábiles para impugnarlo.
¿Qué es el despido procedente?
El despido procedente es aquel que se ajusta plenamente a lo establecido por la ley. Es decir, se trata de una extinción de la relación laboral en la que la empresa ha justificado debidamente las causas del despido y ha seguido el procedimiento correcto.
Esto no significa que el despido no tenga impacto en el trabajador, sino que la empresa ha actuado dentro del marco legal, y por lo tanto, no tiene la obligación de indemnizar al trabajador más allá de lo que marque la ley (en ciertos casos, incluso puede no haber indemnización alguna, como en el despido disciplinario procedente).
Un aspecto clave que debe tenerse en cuenta es que la calificación del despido no la hace únicamente la empresa, sino que puede ser revisada por un juez si el trabajador decide impugnarla. Es decir, que un despido sea declarado «procedente» es una calificación jurídica, no simplemente una etiqueta que pone el empleador.
Cuándo tienes derecho a una indemnización por despido
En el marco de la legislación laboral española, un despido puede ser procedente por dos grandes vías: disciplinaria u objetiva. En ambos casos, la empresa debe contar con pruebas suficientes que sustenten las causas alegadas y seguir el procedimiento legal establecido.
1. Despido disciplinario procedente
Aquí hablamos de incumplimientos graves y culpables por parte del trabajador, que justifican la extinción del contrato sin derecho a indemnización. Algunos ejemplos:
- Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad.
- Indisciplina o desobediencia.
- Ofensas verbales o físicas a compañeros o superiores.
- Abuso de confianza o fraude.
- Disminución voluntaria y continuada en el rendimiento.
- Embriaguez o toxicomanía que afecte negativamente al trabajo.
Para que el despido disciplinario sea considerado procedente, la empresa debe probar de forma clara y documentada los hechos, y comunicar el despido mediante una carta detallada que especifique los motivos y hechos concretos.
2. Despido objetivo procedente
En este caso, el despido se produce por causas justificadas no relacionadas con una conducta sancionable del trabajador, como:
- Ineptitud conocida o sobrevenida para el trabajo.
- Falta de adaptación a modificaciones técnicas.
- Causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (ETOP).
Este tipo de despido sí da derecho a una indemnización legal de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. En ambos casos, si el trabajador no está de acuerdo, puede impugnar el despido, y será un juez quien determine si este es procedente, improcedente o nulo.
Derechos del trabajador ante un despido procedente
En el despido disciplinario procedente:
No hay derecho a indemnización
Pero sí al finiquito: vacaciones no disfrutadas, parte proporcional de pagas extras y otros conceptos devengados.
El trabajador puede acceder al paro
Siempre que cumpla con los requisitos exigidos por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Tiene derecho a solicitar revisión judicial del despido
Si considera que no fue justo.
En el despido objetivo procedente:
La empresa debe entregar una indemnización de 20 días por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades.
También corresponde el finiquito.
Hay derecho a prestación por desempleo.
Es obligatorio un preaviso de 15 días, o el pago equivalente si no se respeta.
Un error común es pensar que un despido procedente deja al trabajador indefenso. Desde nuestro despacho, explicamos a cada cliente que la procedencia no elimina sus derechos, y en ocasiones, incluso permite negociar mejores condiciones de salida si el despido es inevitable.
Cómo actuar ante un despido procedente
Ante cualquier despido, el primer paso es mantener la calma y buscar asesoramiento legal especializado cuanto antes. No importa si en la carta de despido la empresa ya habla de «procedencia»: eso no es definitivo.
En nuestro despacho, analizamos cada caso de forma individualizada para valorar:
- Si existen causas reales y demostrables que justifiquen el despido.
- Si el procedimiento seguido ha sido el correcto (carta, plazos, forma de comunicación, etc.).
- Si hay indicios de que el despido pueda ser improcedente o nulo (por ejemplo, si hay discriminación, vulneración de derechos fundamentales, o falta de pruebas).
Si conviene negociar una salida pactada, evitando un proceso judicial.
Qué plazo tienes para impugnarlo y qué pasa si el juez lo declara procedente
Si no estás de acuerdo con la carta, el reloj empieza a correr al día siguiente del despido. El artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores te da 20 días hábiles para reclamar. Pasado ese plazo, la acción caduca y el despido queda firme aunque tuvieras razón.
Cómo se cuentan los 20 días
No cuentan los sábados, los domingos ni los festivos. Agosto y los días entre el 24 de diciembre y el 6 de enero, en cambio, sí cuentan en los despidos, aunque el resto de la actividad de los juzgados se pare. El primer paso es presentar la papeleta de conciliación, y al presentarla el plazo se detiene.
Lo que la empresa tiene que haber hecho bien
Que la empresa lo llame procedente no basta. Esto es lo primero que revisamos:
- Despido disciplinario: una carta con los hechos concretos y la fecha en que tiene efectos. Si la carta no cumple esa forma, el despido es improcedente. Además, desde la sentencia del Tribunal Supremo 1250/2024, de 18 de noviembre, la empresa tiene que darte la oportunidad de defenderte de los cargos antes de despedirte.
- Despido objetivo: una carta con la causa, la indemnización puesta a tu disposición en el mismo momento en que te la entregan y 15 días de preaviso. Solo si la causa es económica y la empresa lo explica en la carta puede pagarte la indemnización más tarde.
Si el juez lo declara procedente
- En el disciplinario, el contrato queda extinguido sin indemnización y sin salarios de tramitación. Conservas el finiquito y el acceso al paro.
- En el objetivo, te quedas con los 20 días por año que ya cobraste, o puedes exigirlos si no te los pagaron, y quedas en situación de desempleo.
Un ejemplo con números: con un salario de 24.000 euros brutos al año, pagas extra incluidas, y 5 años y 6 meses en la empresa, el salario diario sale a unos 65,75 euros. Veinte días por año trabajado son 1.315,07 euros por año; por 5,5 años, 7.232,88 euros.
El tope serían 12 mensualidades, 24.000 euros. En nuestra página sobre la indemnización por despido tienes cómo se calcula en cada tipo de despido.
Si te acaban de despedir y dudas de que la causa sea cierta, no esperes al último día. Nuestro equipo de abogados de despido en Barcelona revisa tu carta contigo y te dice si merece la pena reclamar.
De La Tejera Abogados: expertos en despidos en Barcelona
Llevamos años defendiendo a trabajadores y empresas en situaciones de despido. Nuestro enfoque es:
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Compromiso con el resultado óptimo: Cada caso es único y lo abordamos con la máxima diligencia. Realizamos una evaluación exhaustiva y estratégica de su situación particular, con el firme objetivo de identificar y perseguir la mejor solución legal posible. Ya sea buscando la máxima indemnización, la nulidad del despido, la readmisión, o desde la perspectiva empresarial, asegurar la procedencia de una extinción o minimizar riesgos, nuestro motor es la defensa rigurosa de sus intereses.
Ya seas trabajador o empresario, un despido procedente mal gestionado puede tener consecuencias graves. Nosotros te ayudamos a proteger tus derechos o actuar conforme a la ley.
¿Has sido despedido y no sabes si fue procedente? ¿Eres empresario y necesitas despedir a un trabajador?
Tanto si eres un trabajador que duda de la legalidad de su despido, como un empresario que necesita efectuar una extinción contractual sin incurrir en costes adicionales, es crucial entender que un despido se declara improcedente si la empresa no acredita las causas o incumple formalidades esenciales (como una carta de despido defectuosa o la omisión del preaviso).
Esta declaración puede obligar a la empresa a readmitir al trabajador o a abonar una indemnización mayor, por lo que conocer los derechos, obligaciones y los procedimientos legales, buscando asesoramiento experto, es fundamental para ambas partes para gestionar correctamente estas situaciones y evitar contingencias.
Preguntas frecuentes sobre el despido procedente
¿Qué significa que un despido sea procedente?
Un despido procedente es aquel que se ajusta a la legalidad, tanto en las causas que lo motivan como en el procedimiento seguido. Puede ser por motivos disciplinarios o causas objetivas, y suele implicar que el trabajador no tiene derecho a indemnización o recibe solo la mínima prevista por la ley.
¿Tengo derecho a paro si me despiden de forma procedente?
Sí. Siempre que hayas cotizado lo suficiente, tienes derecho a prestación por desempleo aunque el despido sea procedente. La procedencia del despido no afecta al acceso al paro, sino al derecho a indemnización.
¿Puedo impugnar un despido declarado como procedente por la empresa?
Sí. La empresa puede calificar el despido como procedente, pero esa calificación no es definitiva. Puedes impugnarlo judicialmente y un juez decidirá si realmente es procedente, improcedente o incluso nulo.
¿Cuál es la diferencia entre despido procedente y despido improcedente?
La diferencia principal está en la justificación y la indemnización. El despido procedente tiene causa legal demostrable y puede no incluir indemnización. El improcedente carece de justificación suficiente o tiene fallos de forma, y da derecho a una indemnización mayor.
¿Cuánto me corresponde de indemnización por un despido procedente?
Depende del tipo. En el despido disciplinario procedente, no se paga indemnización. En el despido objetivo procedente, la ley establece 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. En ambos casos, también debes recibir el finiquito.
¿Se puede pactar un despido procedente para cobrar el paro?
Si la salida la pactáis entre los dos, en realidad es una baja de mutuo acuerdo, y quien deja el trabajo por su voluntad no está en situación legal de desempleo.
Simular un despido para cobrar el paro puede considerarse fraude: el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) puede denegar la prestación y exigir que devuelvas lo cobrado. Si quieres irte y la empresa está de acuerdo, mira antes en qué casos puedes irte de la empresa y cobrar el paro o cuéntanos tu caso.
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